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RESPONSABILIDAD ÉTICA DEL CIENTÍFICO DURANTE LA EJECUCIÓN DE UN CONFLICTO BÉLICO

Autores: *Dr. Ramón J. Estaba – **Dr. Fredy Labarca R.            

Resumen

El propósito del presente estudio fue determinar el grado de responsabilidad ética que posee todo científico durante la ejecución de un conflicto bélico, a través del artículo se realiza un análisis de las actuaciones de los científicos a lo largo de las diferentes guerras que ha experimentado la humanidad y de cómo sus investigaciones han llegado a la creación de armas de destrucción masiva así como agentes químicos y bacteriológicos.

Asimismo, se busca indagar acerca de la responsabilidad ética que posee el político, quien decide en última instancia el uso apropiado o no de estas armas y la influencia que han tenido la tecnología de la información en la toma de decisiones acerca del empleo de estas armas. Igualmente, se abordó el estudio mediante diversas tendencias epistemológicas, como el pragmatismo y la antropología, esta última utilizada con frecuencia para el estudio del enemigo.

Palabras clave: Responsabilidad, Ética, Desarrollo Científico, conflictos bélico.

Abstract

The purpose of this study was to determine the grade of ethical responsability that have every resacher during a warlike conflicts, through the article to realice an analysis of the scientific perfomance althrough of the diferences wars that the human had experienced and the way by this reseachers had reached to the creation of massive destruction weapons, chemicals agents and bacteriological.

Likewise, it search inquire about the ethical responsability that the political have, who is the person that decide in the last way, the use or misuse of this weapons and  the influence that had had the information tecnologics in the decisión about the employed of this weapons. Equally, the study was boarded  through of  several epistemologics tendency like practmatics, and the antropologic, whic one was utilize frecuently to the enemy´s study.

Key Words: Responsability, ethics, resacher development, warlike conflcts.

 *Doctor en Ciencias Mención Gerencia, Post Doctorado en Gerencia de las Organizaciones, Magister en Gerencia de RRHH, Relacionista Industrial/Electricista Naval, Oficial de Marina Mercante, Docente: URBE/IUPOL/UNEFA, Núcleo Zulia, Coordinador Especializacion Gerencia de las Organizaciones “URBE” Email: ramonestaba@gmail.com

**Doctor en Ciencias Mención Gerencia, Post Doctorado en Gerencia de las Organizaciones, Magister en Gerencia de RRHH, Licenciado en Ciencias y Artes Militares, Oficial Superior del Ejército con el Grado de Mayor, Email: freddylabarca@hotmail.com

Generalidades.

            A través de los años los científicos han tratado de producir conocimiento mediante la ciencia o el conocimiento científico, el cual se ha constituido en la variante representativa y evolucionada acerca del amor a la sabiduría, deseo del saber, conocer o según Dendaluce 1998, (citado por Hernández, 1994), un sistema de convicciones acerca de lo que es conocer, cuales son los caminos mas propicios y  cual es la función de los resultados producidos.

            En este sentido, se ha evidenciado diferentes maneras de interpretar el conocimiento por parte de los investigadores, para unos, se encuentra en el mundo de las ideas y su construcción es producto de la mente humana, calificado como Idealismo o Subjetivismo, mientras que para otros el conocimiento esta en modelos explicativos de cómo funciona el mundo en asociación directa con procesos de razonamiento sistemático, los cuales buscan la garantía del conocimiento en los mecanismos de la razón y de los sentidos biológicos.

Mediante el presente artículo se busca indagar sobre la responsabilidad ética que adquiere todo científico en torno al poder del conocimiento que posee, el cual se va incrementando día a día producto del desarrollo científico y tecnológico que experimenta este mundo global  y al uso apropiado de este conocimiento para fines éticos, científicos, humanitarios, entre otros., los cuales pueden ser utilizados en las áreas donde el investigador se desempeña.

Asimismo se busca establecer la influencia que tiene una buena gerencia de este desarrollo en el uso apropiado del conocimiento científico por parte de los investigadores para fines éticos  y humanitarios los cuales contribuyan con el mejoramiento de la calidad de vida del ser humano. 

El presente artículo será abordado desde varios enfoques o modelos epistemológicos pasando por el realismo, ya que este permitirá comprender la realidad existente la cual a través de la filosofía, permitirá sustentar el conocimiento para darle validez.

Por otro lado, se abordará el humanismo, motivado a que se centrará en el estudio del ser humano, específicamente del científico y su responsabilidad, a través de su manera de apreciar las cosas y de actuar ante los hechos históricos que se les han presentado, pasando un poco por la antropología, la cual ha sido aplicada por los investigadores en los diferentes conflictos bélicos desarrollados por la humanidad, en los cuales se hablará durante el desarrollo de la investigación.

Asimismo, se abordará la investigación desde un punto de vista positivista, concediéndole primacía a los hechos ante las ideas y sobre la razón, y a la comprobación como una condición necesaria para determinar la validez de lo conocido.

En otro orden de ideas, se realizará un análisis de la influencia que ha tenido el desarrollo de las tecnologías de la información en la toma de decisiones sobre el uso de las armas de destrucción y agentes químicos bacteriológicos durante la ejecución de un conflicto bélico de tercera o cuarta generación.

Finalmente, se dará un enfoque pragmático motivado a que se soportará el conocimiento de la investigación sobre la actividad práctica, la cual permitirá conocer y sustentar lo conocido, integrando a este propósito la capacidad explicativa racional, el sentido pragmático de la investigación vendrá dado por el análisis de la utilidad que le han dado los diferentes investigadores a los conocimientos científicos que han desarrollado a lo largo de los diferentes conflictos bélicos experimentados por la humanidad.

Conocimiento Científico, ciencia y ética.

No podemos hablar sobre la responsabilidad del científico e investigador sin tener claro en primer lugar,  las definiciones de Ciencia, Conocimiento Científico,  y Ética y sobre todo la estrecha relación que existe entre estos términos, tomando en cuenta, el desarrollo científico que ha experimentado el mundo en los últimos años del siglo XX y principios del siglo XI. 

El conocimiento es la acción que permite al ser humano averiguar por el intelecto, la naturaleza y relaciones de las cosas generando entendimiento, inteligencia y conciencia de la propia existencia.

La palabra conocimiento se refiere a la acción y efecto de conocer, significa averiguar por medio de la inteligencia, la naturaleza, las cualidades y las relaciones de las cosas. El conocimiento puede abarcar dos niveles: la acción de conocer en lo cotidiano para lo cual no es necesario esforzarse intelectualmente y en segundo plano, la acción de conocer donde se presenta el proceso racional de comprender las cosas. Domínguez (2002).

A través del conocimiento el ser humano puede entender sobre un asunto o ciencia con legitimidad para ello. En tal sentido, se considera que el conocimiento se adquiere a través de la educación, la cual en la antigüedad era restringida a la población con la finalidad de mantener la consigna de ejercer dominio sobre las clases populares gobernándolas con su ignorancia.

Asimismo, el Conocimiento Científico se considera como un sistema de ideas establecidas provisionalmente, el cual se distingue del conocimiento espontáneo por su orden metódico y su sistematicidad y por las características señaladas por Bunge (1997), las cuales se especifican a continuación:

Con el pasar de los años y el advenimiento de la era industrial se dió inicio a la educación de las clases populares para insertarlos en los procesos productivos que beneficiaban los intereses propios de los empresarios, considerándose que el conocimiento que poseían los gobernantes  y empresarios les permitía mantener el poder sobre los pueblos y lograr así sus propios intereses.

Inicialmente el ser humano adquiere el conocimiento del sentido común (doxa), el cual utiliza el individuo en su vida diaria y posteriormente adquiere el conocimiento científico (episteme) proporcionado por las escuelas, el cual tiene validez universal y es sistemático. Este conocimiento a su vez es legitimado por las fuentes de donde provienen, siendo estas fuentes las derivadas de la comunidad científica.

De lo anteriormente expuesto, se puede establecer que el conocimiento genera poder y que este conocimiento es derivado de investigadores pertenecientes a comunidades científicas las cuales poseen en consecuencia, el poder del conocimiento en el área de la ciencia en la cual desarrollan sus investigaciones. 

En este sentido, surge una gran inquietud en torno al poder del conocimiento que poseen los investigadores y su responsabilidad en el uso apropiado de este conocimiento para fines éticos, científicos, humanitarios, entre otros, siendo en este punto donde entra en acción la filosofía de la ciencia, la cual va a apoyar al investigador en crear criterios para construir conocimientos validos y legítimos, los cuales pueden ser utilizados en las áreas donde el investigador se desempeña.

Surge entonces la gran responsabilidad que posee todo investigador que genere conocimiento, en utilizar estos para beneficios comunes y universales y no para intereses propios, por lo cual, la primera elección ética que debe realizar un investigador es realizar la misma de forma transparente y abierta, elegir un tema que sea beneficioso para la comunidad y finalmente, aplicar los resultados de la investigación en beneficio del colectivo.

Asimismo, todo investigador no debe olvidar la relación existente entre la ciencia y la ética, motivado a que la ciencia proporciona los conocimientos para dominar problemas no personas, saber para integrar lo que se domina a nuestras vidas y permite crear las condiciones para que el ser humano sea y viva feliz. En consecuencia, toda investigación científica tiene necesariamente una dimensión ética inseparable.

Responsabilidad ética del científico.

Todo investigador adquiere el poder del conocimiento científico a través de sus estudios e investigaciones que realiza, en tal sentido, adquiere también una responsabilidad ética inmersa dentro de estas investigaciones  que le indican a éste, la elección de cómo investigar y sobre todo como aplicar los resultados de esta investigación en beneficio del colectivo y no de intereses propios o fines perjudiciales para el ser humano y su medio ambiente, solo así podrá cumplir con el compromiso de generar conocimientos para resolver problemas, integrarlos a la vida y crear las condiciones para que el ser humano sea feliz, Bunge (1997).

En los actuales momentos, se está evidenciando una evolución de la especie humana mediante cambios no solo biológicos, sino también cerebrales y de desarrollo mental, producto del constante desarrollo tecnológico y científico que se ha experimentado, en tal sentido, la responsabilidad ética sobre la gestión de la vida es el punto de partida para una nueva relación entre el conocimiento, la noción de inteligencia y los sentidos de la capacidad humana para orientar la acción de los científicos y los  efectos del poder de sus resultados ( post-ciencia ).

A pesar del enorme desarrollo que experimentó el poder del conocimiento desde el punto de vista científico, este no fué dirigido de manera consecuente a solucionar los grandes problemas que presentan la humanidad como el hambre, la desnutrición, analfabetismo, entre otros. Trayendo como consecuencia, la necesaria introducción de la responsabilidad y los valores éticos en el abordaje de estos problemas trazándose el desafío de la transformación de la inteligencia humana como inteligencia de la vida, la cual busca construir el bien personal en armonía con el bien común. 

De igual manera, se esta experimentando en la actualidad, un gran avance en estudios relacionados con la vida, tanto desde el punto de vista genético, orientado a solucionar o reducir las enfermedades inclusive antes del nacimiento del ser humano, como el desarrollo de técnicas de vida nunca antes estudiadas como la clonación. Estos avances investigativos, despertaron la necesidad del establecimiento de la responsabilidad ética tanto en las actuaciones individuales del científico, como en las instituciones, creándose incluso la discusión acerca de la legalización de estas actuaciones a fin de preservar el carácter ético que debe poseer toda investigación, la cual nunca debe estar divorciada de este.

Es así como en los años setenta, producto del desarrollo científico y tecnológico y de los sistemas de información, los cuales comienzan a permitir a la humanidad el conocer acerca de los avances científicos, empieza a abordarse el tema de la responsabilidad ética del investigador desde varias perspectivas en las cuales se incluyen temas como informes sobre los límites del crecimiento y los riesgos serios para la preservación de la vida en el planeta, discusiones sobre bioética, ética ecológica, ética de la responsabilidad (concepto renovado a partir de la ética pública), consecuencias de la clonación humana, desgaste de la capa de ozono y derretimiento de los polos, entre otros. Estos temas, han permitido despertar la conciencia de los gobiernos y sus investigadores, en el compromiso ético que deben tener en el momento de realizar investigaciones tendientes a mejorar la calidad de vida y no dañar al hombre y su medio ambiente.

Por otro lado, cada día el mundo se asombra más de la gran lucha del hombre por la existencia y de la búsqueda del sentido de la vida, procurando establecer criterios que puedan servir para diferenciar entre una existencia buena y una mala, algunas veces importa el poco esfuerzo puesto de manifiesto por el investigador para explotar todo su valor e imaginación y en ocasiones la sociedad queda sorprendida por la capacidad del investigador para enfrentar los obstáculos y superarlos, lo cual permite considerar la búsqueda del conocimiento realizada por el hombre, como una ciencia producto de las actividades humanas, lo cual llama a la reflexión sobre las actividades que en este sentido debería realizar el científico y sobre su responsabilidad ética en las acciones que emprende.

Cabe destacar, que en los últimos años la ciencia ha experimentado un progreso verdaderamente impresionante a la par de la tecnología de la información, lo cual ha hecho posible la solución de problemas que a través de los años venían aquejando a la humanidad, aumentando la posibilidad de una vida más larga y saludable para el ser humano, facilitándoles viajes de mayor distancia en un menor periodo de tiempo, acelerando las comunicaciones de manera vertiginosa, y sobre todo haciéndole la vida más fácil al ser humano mediante la mecanización de los procesos en sus sitios de trabajo, reduciéndole los esfuerzos físicos y facilitándole mayor tiempo disponibles para dedicarse a actividades de investigación, creativas e intelectuales, lo cual permite justificar desde el punto de vista moral, la existencia de la ciencia en base a los resultados o servicios obtenidos.

En este punto, sería importante destacar que si bien se puede alabar a la ciencia y tecnología y en especial a los investigadores por los resultados positivos que han obtenido en beneficio de la humanidad, también se debería culparla por los fracasos y resultados negativos e incluso destructivos que se han obtenido producto de las investigaciones científicas, o por los resultados que en ocasiones no logran en sus investigaciones, este último sería muy difícil de comprobar, ya que resulta cuesta arriba poder probar lo que la ciencia podría haber realizado pero no lo hizo.

Actualmente se puede establecer que existen problemas que aún no han sido resueltos por los investigadores e inclusive, que no han sido investigado lo suficiente como para poder obtener una solución, bien sea porque no representa un área de interés para estos o en algunos casos, porque las instituciones o empresas encargadas de auspiciar estas investigaciones no lo hacen por no representar para ellos beneficio alguno, siendo allí donde entra en juego el aspecto económico, que entra en conflicto con el lado ético de la ciencia entre lo que realmente se debe investigar y lo que se esta investigando, conflicto que se evidencia en la actualidad con los resultados obtenidos por los científicos en investigaciones sobre energía atómica, informática, maquinarias, ingeniería aeroespacial, telecomunicaciones, dejando atrás los avances en áreas de salud, educación, biología, entre otros.

Lo anterior, plantea una terrible disyuntiva de que si bien la ciencia y la tecnología de la información han contribuido a la solución de problemas, también ha transformado nuestra sociedad y nuestros patrones de vida, al punto de surgir nuevos problemas; por lo expresado anteriormente, la ciencia es responsable por lo que hace, pero también de aquello que no haga, en todo caso, no debe perderse de vista que la ciencia y sus investigadores mayormente operan bajo un marco político y económico que en la mayoría de las oportunidades mediatiza de distintas formas sus actividades, sin dejar de lado el enfrentar la solución de problemas de aquellas áreas que han sido descuidadas por los investigadores.    

Como destaca Hans Jonas en su libro El imperativo de la responsabilidad, “el problema reside en la carencia de recursos éticos que tenemos para dar respuesta a los problemas planteados por el desarrollo tecnológico moderno, pues esta ha introducido acciones de una escala tan novedosa, objetos y consecuencias que el marco de las éticas anteriores ya no puede contener”. Ante esta situación, plantea el autor, la necesidad de los imperativos de la responsabilidad, los cuales de alguna manera, tratan de normar a futuro las acciones del desarrollo de la tecnología y el efecto de está en la preservación y continuidad de la vida en el planeta, incluida la vida humana y su plena realización.

Asimismo, introduce el autor, lo que denomina “el imperativo de lo desconocido” o márgenes de responsabilidad, los cuales los plantea en el marco de la biotecnología, siendo el asunto central a la luz del desarrollo de las nuevas tecnologías, el hecho de que si planteamos preguntas sobre las consecuencias ambientales y sociales de la biotecnología y no podemos contestarlas, si admitimos que las consecuencias  son desconocidas, debemos tomar esto en cuenta en el desarrollo de nuevas tecnologías y por tanto lo desconocido debe desempeñar un papel en nuestras consideraciones éticas y políticas, mas allá de lo que ha significado en el largo camino de la búsqueda del conocimiento.

En relación al párrafo anterior, podemos decir que el conocimiento de nuestra ignorancia hacia lo desconocido en la práctica y toma de decisiones con la tecnociencia no nos exime de responsabilidad sobre los efectos o consecuencias de nuestros actos, sin dejar de lado el factor mercantilista, el cual es un detonante clave para las aplicaciones de estas nuevas tecnologías que venden sus avances a través de los sistemas de información, como productos de mercado para el reintegro de las millonarias inversiones hechas para su desarrollo científico.

De lo anteriormente expresado, se establece que constituye en este sentido, una responsabilidad de los científicos, las investigaciones que conducen o dejan de conducir y los resultados que obtienen, por lo que se puede pensar que existen buenas razones para creer que la ciencia y el desarrollo tecnológico, si procede sin dirección racional y sin conciencia moral, puede crear más problemas de los que soluciona, pero de igual manera, con las tecnologías de la información y comunicaciones avanzando de manera rápida y vertiginosa, el hombre está en mejor posición para tomar decisiones éticamente acertadas, de lo que estaría sin este.

Responsabilidad ética del investigador durante los conflictos bélicos.

En la actualidad, hablar de responsabilidades humanas o sociales de los científicos y sobre todo sus actuaciones en las ejecuciones de la diferentes guerras que se han presentado en el mundo, no se puede evitar, lo que la historia  considera el mayor daño que se le puede haber causado a la humanidad “la Bomba atómica”, este tema el cual despierta tristeza en algunos e ira en muchos otros, hace reflexionar acerca del peligro de la guerra nuclear y de la responsabilidad que todos tienen de evitar esta clase de guerras, tomando como ejemplo la consecuencias que trajo la utilización de esta bomba.

Hoy en día, señala Schweber, (2004), en su libro “a la sombra de la Bomba”, muchos lideres políticos y militares en el mundo, advierten diariamente del peligro de la utilización de armas nucleares y sobre todo de este tipo de guerra, e inclusive otros más radicales opinan que se debería llegar al desarme unilateral, propuesta que se ha estado luchando a través de los años y que en cierto modo ha permitido evitar una guerra nuclear, pero también ha mostrado que el armamento nuclear, por lo peligroso que es, puede postergar el estallido de la guerra nuclear quizás por un tiempo lo suficientemente prolongado como para conducir a un desarme controlado, tomando en cuenta que la experiencia de Hiroshima y Nagasaki ha mostrado que si sólo uno de los contrincantes en un conflicto bélico posee bombas atómicas, bien puede decidir emplearlas con la excusa de poner fin al conflicto, e incluso antes que el otro contrincante, según ellos, construya este tipo de armamento.

Es importante resaltar, que no sólo las consecuencias en el uso de armas nucleares o atómicas, se le podrían atribuir a los científicos, también existen las armas biológicas o bacteriológicas y el uso de agentes químicos, los cuales han tenido mayor uso que las armas nucleares y han estado presente en las diferentes guerras que se han desarrollado en la humanidad. Pero la responsabilidad ética de un científico debe ir más allá de la creación de este tipo de armas, por lo que en este punto, se abordará algunos tópicos relacionados con las actuaciones de científicos en los diferentes conflictos bélicos, tratando de crear una matriz que permita al lector crear su propia opinión acerca de si es responsable ética y moralmente el investigador por el desarrollo tecnológico que conlleve a la creación de sistemas de armas de destrucción masiva que desarrolle para su empleo en una guerra.

Anteriormente, el científico conocido como puro, solo tenía una responsabilidad más a la de cualquier otra persona, y esta era la búsqueda de la verdad, por lo que tenía pocos motivos para preocuparse por la aplicación de sus ecuaciones, pero hoy en día toda ciencia pura puede convertirse en aplicada y en este sentido, la responsabilidad moral por el uso de sus proyectos, ha representado un viejo problema al que se han enfrentado los investigadores a través de los años  en el momento que se convierten en científicos creadores.

Esta responsabilidad debería llevar al científico a reflexionar sobre los problemas morales que afectan a la sociedad y sobre los cuales deberían proyectar sus esfuerzos, como lo es el alivio del sufrimiento, hambre, entre otros. Esto permitiría maximizar la felicidad de las poblaciones o minimizar la miseria, lo cual debe ser tarea tanto del sector publico como el privado y es allí donde juega un papel fundamental el investigador, en el sentido de gerenciar de manera adecuada, el desarrollo científico y tecnológico hacia el logro de estos dos grandes objetivos, que pueden ser uno solo.

En otro orden de ideas, hoy en día, evitar la guerra, es uno de los problemas importantes de la humanidad, por lo que todos desde científicos, dirigentes políticos, estudiantes, ciudadanos o simples seres humanos, deberíamos hacer todo lo posible para contribuir con el logro de este objetivo, tratar de hacer ver al mundo las consecuencias de esta no sólo en términos de muerte y destrucción, sino también en términos de degradación moral.

Empero, existe otro problema al cual se enfrentan en la actualidad y es este el culto a la violencia, es trágico ver constantemente propagandas violentas las cuales producen efectos inclusos en los propios científicos, lo que ha demostrado el como las tecnologías de la información han sido utilizadas para generar y transmitir esta violencia que en poco o nada beneficia a la humanidad, a través de los medios de comunicación como la televisión, radio y prensa y sobre todo a través del uso de la Internet, existiendo en la web una gran cantidad de páginas que promueven la violencia y ofrecen la venta de armas de guerra a Naciones que las requieran.

Por otro lado, existen pensamientos radicales relacionados con la idea de que los científicos deberían retirarse de toda actividad militar y en este sentido, promover el desarme total de las naciones, lo cual no sería tarea sencilla, aunque los métodos disuasivos han tenido éxito en evitar una guerra atómica y esto gracias a que se ha hecho ver el peligro de una destrucción masiva que puede afectar a todo el planeta, se considera que el desarme unilateral no sería garantía de que una nación pueda hacer uso de sus armas de destrucción masiva en contra de otra que no las posea, como sucedió efectivamente durante la segunda guerra mundial en Japón.

Asimismo, las tecnologías de la información y las comunicaciones, también han sido utilizadas para promover la paz por diferentes grupos que trabajan diariamente en esta tarea, en ocasiones de manera directa a través de campañas por los medios de comunicación y en otras de manera indirecta proyectando imágenes sobre las consecuencias que en materia de destrucción y perdidas humanas y materiales dejan los diferentes conflictos bélicos que se han desarrollado en el mundo.

Haciendo  un poco de historia, durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, en el año de 1945, específicamente el 06 de Agosto, el Enola Gay, Bombardero B-29 de la Fuerza Aérea de USA, liberó una bomba atómica con núcleo de uranio enriquecido con una fuerza explosiva de unas 12.500 toneladas de TNT sobre la población de Hiroshima, causando la muerte a 90 mil personas de manera inmediata, este acto se puede catalogar como una destrucción masiva en una población civil, llama la atención el hecho que Estados Unidos haya decidido utilizar esta arma a pesar de tener la certeza de que Japón se iba a rendir de la guerra.

Sobretodo, días después utilizo otra bomba similar el 09 de Agosto pero esta vez en Nagasaki,  esta bomba tenía un núcleo de plutonio y una fuerza explosiva de unas 22 mil toneladas de TNT, la cual resultó en la muerte inmediata de unas 40 mil personas, también llama la atención el hecho  de que Harry Truman, el entonces presidente de los Estados Unidos, declaró crudamente: “Éste es el suceso más grandioso de la historia”.

El hecho anteriormente descrito, lleva necesariamente a preguntarse si estaban de acuerdo los científicos que fabricaron esta bomba, en el uso de la misma en la situación en que se utilizó  y sobre todo en el objetivo en el cual se lanzó, si se recuerda que la bomba de Hiroshima se detonó a solo 580 metros sobre el Hospital Shima cerca del centro de la ciudad, destruyendo escuelas en donde murieron maestros y estudiantes al igual que pacientes y médicos de hospitales.

En este aspectos existen opiniones divididas entre los que piensan que estos científicos que estuvieron a favor del uso de esta arma, eran personas de gran responsabilidad, pero que debieron haber insistido en que dicha bomba debió haber sido utilizada sobre un objetivo netamente militar y otro grupo de personas que piensan que este tipo de armas jamás debió haber sido fabricada y mucho menos utilizada, una cosa si es cierta,  es fácil hablar de estas cosas, pero es terrible verse envuelto en una decisión de este tipo y decidir  una opción que en aquel escenario culminará con la guerra, causando el menor número de bajas posibles y el menor sufrimiento.

Tampoco se debe olvidar que a pesar de que los científicos fabrican este tipo de armas, son los políticos los que tienen la última palabra acerca de cómo se van a utilizar. Sin embargo, el destino del mundo, y en particular el destino de la humanidad, podría depender del recuerdo de Hiroshima y Nagasaki, si se recuerda los bombardeos de estas ciudades simplemente como otro capítulo en la historia de la humanidad, se carecerá de la ética política para manejar con eficiencia los retos que presentan las armas nucleares.

Si por otra parte se recuerda estos bombardeos como un punto crucial en la historia de la humanidad, un momento en el que la paz se vuelve crítica, es posible que se encuentre la ética política necesaria para salvar a la humanidad del destino que cayó sobre los habitantes de estas dos ciudades.

Ahora bien, como actuaría un científico que siente que su país está amenazado por una guerra, no se le puede juzgar o señalar por tratar de defender a su patria, ni mucho menos por fabricar armas o sistemas de armas para su defensa, lo que si debe existir es una corresponsabilidad entre el científico que crea este tipo de armas y los dirigentes políticos que deciden su utilización y que sobretodo se debe evitar la fabricación de armas destructivas a toda costa y su utilización sobre poblaciones o civiles.

Tomando en cuenta que la guerra es un conflicto armado entre dos o más naciones que no pudieron llegar a un acuerdo sobre alguna diferencia en el plano diplomático y recurren al uso de sus fuerzas militares con la finalidad de imponer su voluntad sobre el opositor, esta debe ser desarrollada en lo que se denomina un teatro de operaciones, tratando de afectar lo menos posible la población civil de los países en conflicto, por lo que en base a este concepto, no se justifica el uso de armas de destrucción masiva de gran espectro, en este sentido, se justifica la idea de la no fabricación de este tipo de armas.

Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki quedaron en el pasado, no se puede resucitar estas ciudades, lo que sí se puede hacer es aprender de su experiencia; una de las lecciones más importantes a la humanidad la cual se enfrenta a la posibilidad de su extinción como especie no simplemente a la realidad de muertes individuales, sino a la muerte de la humanidad. Según Albert Camus, existencialista francés, “nuestra civilización técnica ha alcanzado su nivel más alto de salvajismo. Se tendrá que elegir, tarde o temprano, entre el suicidio colectivo y el uso inteligente de las conquistas científicas. Ahora, más que nunca, se vé claro que la paz es la única batalla digna de lidiar.”

Depender de las armas nucleares para proteger la seguridad es poner el futuro de la especie en riesgo de aniquilación. La humanidad enfrenta una decisión: eliminar las armas nucleares o seguir corriendo el riesgo de que éstas la eliminen. Si no se toma esta decisión y se actúa, se enfrenta a la posibilidad de repetir lo sucedido en Hiroshima a nivel mundial.

Por otro lado, a lo largo de la historia se ha visto con terror, la utilización de armas con agentes químicos y bacteriológicos, los cuales a pesar de no tener el mismo efecto destructivo que la bomba atómica, causan igual o mayor sufrimiento, en este caso a las fuerzas militares. Este tipo de armas, fabricadas también por científicos, se han utilizado desde la primera guerra mundial, las mismas fueron inventadas en Alemania durante esta guerra, siendo en aquella ocasión el gas mostaza el más utilizado para bombardear poblaciones.

Posteriormente en España se crea la fábrica de Armas químicas de La Marañosa, en el año de 1923, la cual se encargaba de producir los agentes químicos que fueron utilizados en la guerra de Marruecos, entre los cuales se encontraban bombas de fosfógeno y cloropicrina, lanzadas desde aviones y artillería terrestre, a pesar de que el tratado de Versalles de 1919 habría ilegalizado toda manufactura, importación y uso de armas químicas por parte de Alemania. En tal sentido, el Ejercito Español, fué el primero en el mundo en utilizar sustancias químicas contra la población civil, llegando a fabricar mas de 470 toneladas de gases tóxicos en esta guerra, lo que ha traído como consecuencia, entre otras, que en la actualidad Marruecos sea la población con mas alto índice de cáncer en el mundo.

Igualmente, a pesar del protocolo de Ginebra de 1925, el cual hablaba sobre la prohibición del uso de armas químicas en guerras, durante la segunda guerra mundial, el ejercito Nazi utilizo este tipo de armas, las cuales fueron fabricadas en parte en España. De hecho a lo largo de la historia de las guerra del siglo XX, se ha demostrado el uso de armas químicas, en ocasiones en forma exagerada, como el caso de Marruecos y en otras en forma encubierta o no tan abierta como sucedió en las ultimas guerra en las cuales a participado Estados Unidos, pasando por Vietnam, Afganistán hasta llegar a Irak, población en la cual, actualmente los niveles de radioactividad casi duplican los alcanzados en Hiroshima después del estallido de la bomba atómica.

A través de la historia de la guerra se ha demostrado el alto grado de utilización de agentes químicos bacteriológicos por parte de países con un alto poderío militar, los cual han empleado a sus científicos en la fabricación de este tipo de armas que posteriormente han sido utilizada en ocasiones de manera irracional, no solo contra las tropas enemigas, sino también contra la población civil, siendo vivo ejemplo de ello, las recientes guerras de Afganistán, Kuwait o tormenta del desierto e Irak.

Igualmente se has demostrado el uso de modelos epistemológicos por parte de los investigadores durante la ejecución de conflictos bélicos, los cuales a través de la antropología han realizado estudios con prisioneros de guerra para detectar sus costumbres, ideologías, culturas, religión, entre otros, para aplicar operaciones psicológicas sobre el enemigo y mermar su moral y por ende su capacidad de combate, obteniendo una ventaja considerable la cual se torna decisiva para el desenlace de la guerra.

Un aspecto el cual se considera importante destacar es que la mayoría de víctimas en las guerras no son combatientes, sino civiles; de hecho, según algunos cálculos 90 por ciento de los 35 millones de muertos en 170 guerras desde la Segunda Guerra Mundial han sido civiles. Más de 200 mil civiles perecieron en los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki hace 61 años.

“Ahora la guerra es contra personas que no son combatientes. Sólo por esa razón la guerra no puede ser aceptada en cualquier evaluación de cómo resolver problemas en relaciones internacionales”, afirma el historiador Howard Zinn, quien fue bombardero durante la Segunda Guerra Mundial.

En la actualidad, las tecnología de la información y las comunicaciones han experimentado un desarrollo considerable en el área militar, creando sistemas que permiten proporcionar al Comando la información necesaria sobre la situación del área donde se están desarrollando las operaciones y en especial sobre los objetivos militares que se encuentran en la misma, lo cual facilita al comandante al momento de tomar una decisión sobre el tipo de armamento a utilizar, el sitio donde van a hacer blanco y sobre todo el sitio donde se encuentra la población civil que no pueden ser atacados, como escuelas, hospitales, conjuntos residenciales, entre otros.

Los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki no se cansan de advertir a la humanidad que las bombas y la guerra no matan a enemigos, sino a civiles, a trabajadores, artistas, abuelos con grandes cuentos que contar, y niños que los desean escuchar, a estudiantes, a novios, a los que desean ofrecer un regalo, a los que estaban por cantar. O sea, a todos nosotros. Ahora se cumplen 61 años desde que la humanidad cuenta con la capacidad divina de destruir su mundo. ¿Cuántos años se tardará en tener la capacidad para crear la paz?

“El armamento nunca es protección contra la guerra sino que inevitablemente lleva a la guerra”, afirmó Albert Einstein, al denunciar el inicio de la carrera armamentista al nacer la era nuclear. En otro momento advirtió: “esperemos que la abolición de la anarquía internacional existente no tendrá que ser comprada por una catástrofe mundial auto-infligida, cuyas dimensiones nadie puede imaginarse. El tiempo es muy corto. Tenemos que actuar ahora si hemos de actuar”.

Ante estos acontecimientos, necesariamente llega a la mente del ser humano, la altísima responsabilidad ética que tiene todo investigador en el momento de fabricar un tipo de arma que va a ser utilizada en una guerra y lo que es peor, de acuerdo como lo demuestra la historia, que va a ser utilizada en contra de civiles, personas inocentes que de una manera u otra no participan directamente en la guerra, pero que sufren tan iguales o peores consecuencias que las tropas que se encuentran en el frente de batalla.

Bajo este argumento, se podría ver hasta cierto modo “criminal”, el hecho de que un científico ponga sus conocimientos e investigaciones al servicio de gobiernos que solo piensan en la destrucción masiva, en la eliminación total del enemigo, no importa a que precio, ni con que métodos, claro está, para otros este podría ser por el contrario, un acto de heroísmo y de amor a la patria, que según ellos, solo se defiende de agresiones de países extranjeros, el punto de vista que se asuma, depende de la ideología de cada Nación e inclusive en algunos casos de sus creencias religiosas, lo que si es cierto es que como se mencionó anteriormente, se deben evitar las guerras a toda costa y en caso de que estas se den, se debe evitar victimas entre la población civil.

Es importante señalar el hecho de que día a día se incrementa aun más la carrera armamentista y se ve como potencias militares e inclusive países sub desarrollados fabrican diversidades de sistemas de armas que inclusive pueden causar daños y sufrimientos mayores a las armas nucleares, como lo demuestra un estudio realizado por la Organización No gubernamental Sunshine, en el cual Las Fuerzas Armadas Norteamericanas quieren aprovechar los últimos conocimientos médicos para crear un arma que les permita provocar en las personas desde dos kilómetros de distancia un dolor tan intenso que las deje paralizadas aunque sin dañar sus órganos ni provocarles la muerte. La noticia ha causado conmoción entre los investigadores del dolor que, una vez más, comprueban cómo la ciencia médica puede ser retorcida y puesta al servicio de los intereses militares.

Tras los pavorosos resultados de las bombas atómicas lanzadas en agosto de 1945 sobre Hiroshima y Nagasaki, Albert Einstein -que no formó parte del Comité Asesor sobre Uranio ni del Proyecto Manhattan que dio origen a las bombas- se sintió a pesar de todo tan abrumado que llegó a declarar: “Hubiera preferido ser fontanero”. Pues bien, muchos de los científicos dedicados a combatir el dolor mediante el estudio de sus mecanismos neurológicos deben haber sentido algo similar tras conocer el artículo de David Hambling publicado el pasado 2 de marzo de 2005, en New Scientist con el título “El dolor máximo como objetivo de una nueva arma norteamericana” y cuyo comienzo resume las intenciones del Ejército estadounidense.

“El ejército americano -comienza diciendo el artículo- está impulsando el desarrollo de un arma

 capaz de producir momentos de dolor insoportable desde una distancia de 2 kilómetros. Pensada para usarse contra los alborotadores deja a las víctimas ilesas. Los investigadores del dolor están indignados porque los trabajos realizados para controlarlo terapéuticamente están siendo utilizados para desarrollar un arma. Es más, temen que esa tecnología sea usada para la tortura”.

Consideraciones Finales.

Finalmente, se puede concluir de acuerdo a los argumentos presentados en los párrafos anteriores, que todo científico tiene una responsabilidad de gerenciar de manera ética el desarrollo científico y tecnológico que genere a través de las investigaciones que realiza y en caso de guerra, esta responsabilidad aumenta, ya que se trata de investigaciones destinadas a destruir y causar muerte, pero esta responsabilidad no solo recae en el científico, recordando que son los dirigentes políticos y los jefes militares en ultimo caso, los que deciden la utilización de estas armas, por lo que se considera necesario que cada día se analicen y aplique mas tratados y sobre todo actividades para regularizar la fabricación de este tipo de armas.

En este sentido, los jefes militares cuentan en la actualidad con sistemas de información en el área militar que le permiten obtener información confiable de manera rápida y oportuna sobre el enemigo y el área de operaciones, facilitando de esta manera el proceso de toma de decisiones sobre el ir o no a una guerra y en caso de iniciarse un conflicto bélico, sobre el donde hacer uso de las armas y con que tipo, para así poder ayudar al científico el cual tiene la loable responsabilidad de utilizar sus conocimientos para producir vida y permitir que el ser humano sea y viva feliz.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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 Popper Karl, (2001), La Lógica de la investigación científica. Editorial Tecnos. Madrid, España.

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